Las 10 mejores películas de la historia

Es el mejor cine de la historia, las 10 mejores películas de la historia. O casi. Cine negro, cine clásico, películas de acción, comedias… Películas que ver. De John Ford a Martin Scorsese, de Coppola a Tarantino. Filmes que han hecho de este mundo un lugar más agradable.

Los criterios seguidos aquí incluyen ante todo la calidad. Pero también hay mucho de gusto personal y un intento de procurar equilibrar décadas y géneros. Desgraciadamente quedaron fuera monumentos de Elia Kazan, Frank Capra, Clint Eastwood, Roman Polanski, Stanley Donen, Sergio Leone, Woody Allen, los hermanos Coen y muchísimos más. Sin embargo, habrá más listas y oportunidades de mitigar desagravios. Es una promesa, por mucho que esta palabra suela ser el preludio de una mentira.

Las diez mejores películas de la historia del cine: de Franci Ford Copoola a Joh n Ford.
Un proyector, un cuarto oscuro… y el cine

Uno vale menos que la suma de sus amigos, y para esta empresa, como para muchas otras, siempre se agradecen los aportes de los mejores. Uno de ellos es José Manuel Granados, quien tuvo a bien ayudar a mejorar la lista inicial y mejorar los comentarios con sus valoraciones. Y sí, una lista de las 10 mejores películas de la historia es un reto tan ambicioso como modesto. No pretende alcanzar la magnitud de otras muchas listas. Por ejemplo, el ránking de los 100 mejores filmes de imdb. O muchos más.

No se pretende otra cosa que invitar al debate y la revisión de títulos, de filmes que hicieron historia. Películas de acción, películas de amor, cine negro, películas clásicas… Buenas películas, sin duda. Más bien, obras maestras.

Se abre el telón…

1. «El Padrino I». De las mejores películas de la historia, la primera

Mejores películas de la historia: El Padrino
«Le haré una oferta que no podrá rechazar»

Todo es legendario en este filme: desde cómo Francis Ford Coppola se hizo con las riendas del proyecto hasta el rodaje y los mil conflictos que tuvo que sortear. El extraordinario escritor Mario Puzo escribió la ttemenda novela original -de obligada lectura- y trabajó junto a Coppola en el dificilísimo cribado del extenso guión original.

Lo que quedó fue una película épica que narra la forja del imperio Corleone y el conflicto entre el hombre y La Familia. En realidad, es un tratado sobre la moralidad -en todas sus vertientes- y cómo las decisiones de cada uno marcan vidas propias y ajenas. Pero, naturalmente, hay muchas más cosas en uno de esos filmes que merecen decenas de revisiones para descubrir siempre nuevas cosas. ¿Es cine negro? ¿Cine de autor? ¿Una película de gángsters? ¿Un drama existencial? Más bien lo es todo.

Al mismo tiempo, la película es un tremendo éxito de cásting. Marlon Brando está tan excelso como suele y lo asombroso es ver como el elenco, incluidos los deliciosos secundarios, están a la altura. Al Pacino, James Caan y Robert Duvall se consagraron como estrellas gracias a profundas interpretaciones. La increíble y osada fotografía es de Gordon Willis y a los mandos de todo queda un Coppola absolutamente iluminado. Uno ama el cine, el buen cine, entre otras cosas por «El Padrino». O gracias a él. Nadie confiaba en su éxito y acabó haciendo ricos a todos sus participantes y más felices a nosotros.

«La gran epopeya cinematográfica sobre el mundo de la mafia italiana y su penetración en la sociedad americana en el siglo XX. Pero ante todo, un enorme fresco social y una terrible reflexión sobre la ambición y el poder», resume Granados. 

2. «El Padrino II». Un segundo que podría ser primero

El Padrino II, una de las mejores películas de la historia

“Nuestros hombres están bien pagados. Su lealtad se basa en esto” 

En 1974, y apenas dos años después del extraordinario éxito de «El Padrino», los estudios consiguieron convencer a Coppola -y no sin problemas- de que rodara la segunda parte. El director se tragó su orgullo inicial para acometer una secuela que resultó igualmente extraordinaria. Para ello, contó de nuevo con Puzo en el guión y con un cásting reforzado esta vez con Robert DeNiro.

Es un filme con continuos «flashbacks«, encajados a la perfección como en un rompecabezas, que narra los inicios del imperio Corleone en contraposición con las dificultades que tiene Michael para mantenerlo a flote en un mundo tan lleno de corrupción, inmoralidad, traiciones, desengaños e infidelidades. Es la familia, dentro y fuera del imperio.

Para Granados, se trata de una «muy potente historia que aumenta su contenido social gracias a un minucioso retrato del mundo de la inmigración en USA a principios de siglo XX». 

3. «Ciudadano Kane». O cómo Orson Wells cambió las reglas del cine

Ciudadano Kane, de Orson Welles
»
«Si  no hubiera sido tan rico, tal vez habría llegado a ser un hombre importante»

Charles Foster Kane es un triunfador. O lo que las reglas convencionales definen como un hombre de éxito. Tiene fortuna, fama, prestigio, mujeres… Pero se enfrenta a la muerte y su conciencia le somete a una revisión de su vida. ¿Fue realmente feliz?

En 1941 un joven llamado Orson Welles entró en el cine con una obra descomunal, un filme que marcó un antes y un después en la historia del cine. Candidata siempre seria entre las mejores películas de la historia. Como tantas otras veces, fue una obra incomprendida en su tiempo y que no gozó de éxito ni de crítica ni de público. Apenas un Oscar. Pero el tiempo la situó como una cumbre del séptimo arte. No envejece.

«Película que sienta las bases definitivas del cine moderno. Rodada por un debutante de tan sólo 25 años, utiliza elementos como la profundidad de campo, el recurso del salto temporal, movimientos de cámara, posicionamientos y efectos de sonido, que a partir de ese momento formarían el canon a considerar por la totalidad de autores durante las siguientes décadas de la historia del cine», detalla Granados.

4. «Ser o no ser». Una comedia que es mucho más que una contagiosa sonrisa

Ser o no ser, de Ernest Lubitsch

«¡Hail Hitler! ¡Hail Hitler! ¡Hail Hitler!… ¡Hail yo mismo!«

La comedia nunca fue un género excesivamente reconocido entre los críticos. Cuesta encontrar filmes de este género en los puestos punteros del ránking. Pero cómo resistirse a Ernest Lubitsch y la acidez de su «Ser o no ser». Una de las mejores películas de la historia por derecho propio, cine clásico que no envejece.

Corrosiva hasta el infinito, esta película de 1942 llegó en un momento en el que el mundo se derrumbaba. Lubitsch tuvo el tremendo talento de sacar una sonrisa de cada lágrima para disparar contra el nazismo y los totalitarismos. Con el dardo de la palabra. El ritmo de la película es insuperable y cada escena supera a la anterior. La risa más inteligente y perversa.

«Irónica sátira antinazi filmada en plena II Guerra Mundial, donde Lubistch es capaz de proponer mediante situaciones cómicas una eficaz crítica corrosiva y demoledora hacia la Alemania nazi», resume Granados.

5. «El Apartamento». Cuando una pequeña película se transforma en algo muy grande

El Apartamento, comedia clásica de Billy Wilder

“Si te enamoras de un casado, no te pongas rimmel” 

Una obra que lo tiene todo para estar entre las diez mejores de la historia del cine. Un director de pulso tan ligero como firme, una historia, actores, diálogos memorables y un final de categoría. De 1960, encontró a un Billy Wilder que por entonces firmaba una obra maestra tras otra. Y esta quizá fue la más grande.

C.C. Baxter (Jack Lemmon) es un ambicioso empleado que presta su apartamento para las juergas amorosas de sus jefes. Hasta que se enamora de la ascensorista (Shirley MacLaine), que resulta ser la amante de uno de sus superiores. Un filme que retrata realidades sociales que nunca quedarán atrás con un romanticismo realmente sobrecogedor y unos protagonistas con tanta vida como melancolía.

Granados ofrece sus impresiones: «Una de las grandes obras de Billy Wilder e IAD Diamond, retrato crítico de una clase media americana deprimida y carente de valores e ilusiones. La habilidad del autor en mostrar historias verdaderamente dramáticas de forma amable, e incluso cómica, alcanza en esta película su máximo exponente, con una inolvidable pareja protagonista».

6. «Encadenados». Una película romántica bajo un fuego cruzado

Encadenados, obra maestra de Alfred Hitchcock

“Yo la conocí antes que usted, la quise antes que usted y no tuve la misma suerte que usted”

Todo es pequeño ante la magnitud de este filme que estrenó Alfred Hitchcock en 1946. Se situó como una de las películas más taquilleras del momento con una historia en absoluto comercial. Dos espías (los inmensos Cary Grant e Ingrid Bergman) viven un romance durante una operación de espionaje en la que nada es lo que parece. Hitchcock aplica un pulso de cirujano para narrar una tensión sexual que quema con un desenlace absolutamente maestro.

«Pieza mayor del maestro Hitchcock en la que juega con la ambigüedad moral de los personajes masculinos, la ausencia de escrúpulos y la falta de compromiso del ser humano. Esconde una extraordinaria historia romántica dentro de un académico filme de espionaje», explica Granados.

7. «El tesoro de Sierra Madre». La exploración de los límites humanos, según John Huston

El tesoro de Sierra Madre, película de aventuras de John Huston

«El oro cambia el alma del hombre hasta el punto de que ya no es el mismo después de descubrir el mineral»

Escrita y dirigida por John Huston en 1948, «El tesoro de Sierra Madre» es una descarnada película que se plantea una eterna cuestión: ¿hasta dónde podemos llegar para salir de la miseria? Pero hay mucho más en esta película de aventuras que trasciende más allá del género. Asuntos como la codicia, la amistad, el valor, la honradez…

Para este filme, Huston contó con un Humphrey Bogart imperial y un sentido único para elevar la tensión a límites espectaculares sin ningún tipo de artificio. Para Granados, se trata de «una película ejemplar dentro del género de aventuras, pues Huston utiliza altas dosis de realismo y una patente crítica social«.

8. «Uno de los nuestros». La evolución de un género de la mano de Scorsese

Uno de los Nuestros, cine negro de Martin Scorsese
«Siempre quise ser un gángster»

Desde «Malas calles» (1973), Martin Scorsese se propuso hacer una revisión del cine negro para llevarlo a otro lugar. Paranoia, violencia, lirismo, ritmo y hasta romanticismo adornan su cine. Para 1990, el cineasta estadounidense ya había creado obras maestras del tamaño de «Taxi Driver» o «Toro Salvaje». Pero su entrada en la década fue descomunal.

«Uno de los nuestros» merece un lugar entre las mejores películas de la historia. Por muchos motivos. Primero, por un guión excepcional, lleno de intrigas e infidelidades. Segundo, por un trabajo de actores sobrecogedor, con Robert DeNiro y Joe Pesci a la cabeza. Y en tercer lugar, por esa parte final en la que Scorsese muestras todas sus habilidades en el montaje con el piano de «Layla» como motor rítmico. Y es particularmente interesante ver cómo trata el director la violencia, algo inherente a buena parte de sus películas. Es una mezcla arrolladora de violencia verbal y física. En este sentido, contar con un «malvado» como Pesci siempre ayuda. Volvería a contar con él y DeNiro para otra joya llamada «Casino».

Según la opinión de Granados, estamos ante «uno de los mayores exponentes del boom del thriller de aquella época, en el que Scorsese muestra, de forma nada complaciente, el mundo del hampa en Little Italy». Y añade: «Un trepidante ritmo narrativo, un nada sutil empleo de la violencia y numerosos efectos visuales y de sonido son algunas de sus mayores virtudes, con una ejemplar transición del glamour inicial a la decadencia final, narrado con una carencia absoluta de ambigüedad ni carácter moralizante».

9. «Pasión de los fuertes». El maestro John Ford y la introspección del héroe

Pasion de los fuertes, de John Ford
«¿Nunca has estado enamorado? No, siempre he sido un camarero».

Una lista con las diez mejores películas de la historia no sería digna de tal sin la inclusión de John Ford, un auténtico gigante del cine que influyó como pocos en el devenir del séptimo arte. «Pasión de los fuertes» («My darling Clementine» en original) narra el famoso duelo de O.K. Corral que protagonizaron los hermanos Earp y los Clanton. Pero es mucho más que «una película de disparos», como se decía en otra época.

Henry Fonda y Linda Darnell ofrecen un recital interpretativo bajo la batuta de un Ford que consigue dibujar unos personajes fascinantes y con vida propia. Del primero al último. «Es la mejor de las adaptaciones de la épica historia en el O.K. Corral, narrada de forma serena y sutil. La acción pasa a un segundo plano, pues a Ford le interesa mucho más un análisis introspectivo del ambiguo personaje de Wyatt Earlp», resume Granados.

10. «Pulp Fiction». Tarantino y otra forma de contar historias

Pulp Fiction, de Tarantino
«Ahora, si me disculpan, voy a ir a casa y tener un ataque al corazón»

De 1995, es el filme más joven en entrar en esta lista de las diez mejores películas de la historia. Tarantino ya había rodado la sorprendente «Reservoir Dogs«, un soplo de aire fresco en la adocenada industria de aquellos tiempos. Pero nada como «Pulp Fiction», con el que el cineasta se consagró para constituirse por sí solo como un género dentro del cine.

Todo es apabullante en esta película en la que Tarantino demostró una cosa: es el mejor constructor de diálogos de los últimos 30 años. Nadie tiene ese ritmo, esas referencias tan pop, esos dibujos tan magistrales de un personaje con apenas una línea de texto… Tarantino ha conseguido lo que tienen los maestros: cada película, mejor o peor, tiene «un algo» que te paga la entrada. Un privilegio que dentro de su generación solo puede compartir con los Coen.

«Muy original y fresca película que, haciendo confluir las innumerables influencias que definen su cine, consigue ofrecer una divertida historia mediante tramas paralelas que confluyen, saltos temporales con un gran trabajo de montaje y un excelente dibujo de los personajes. Tarantino muestra ya lo que serán los rasgos fundamentales en su cine; enorme talento para ingeniar brillantes diálogos, muy buena selección de actores y una ejemplar uso del cancionero pop americano», concluye Granados.